7 de septiembre, 12:00 am



Pocos sabrían decir cuándo comenzó su verano. ¿Fue en la fase 0? ¿En la 1? ¿En la 2? ¿El 14 de marzo? Puede que algunos sí sepan cuando empezó su verano, y para otros en realidad nunca tuvo inicio. Lo que sí es más sencillo de calcular es cuándo acabará, la vuelta a la rutina; para esto todos tenemos una fecha marcada. Sin embargo, hay algo que para nosotros siempre será superior al inicio de las clases o las primeras jornadas de trabajo. Los eumeses somos los más afortunados, y los más espabilados, de toda Galicia; siempre dejamos lo mejor para el final. Nosotros no le tememos al último suspiro del verano porque sabemos cómo, dónde y con quién terminarlo. 



De todos modos hoy será, para muchos, el peor 7 de septiembre de nuestras vidas y con él el peor fin de verano de nuestras vidas ( o eso esperemos). Será la primera vez que la plaza no se llene a las doce de la mañana para recibir a la Mómara con su nuevo color de pelo y al Mómaro con su cara de pampo, acompañados de los cabezudos y los gaiteiros marcando el paso de todo un pueblo enlatado en cuatro baldosas de piedra milenaria.

Lo que hace un año eran gafas de sol y quinto de Estrella en mano, se convierten ahora en gel hidroalcohólico y gafas de sol guardadas porque se empañan con la mascarilla.

El verano tardó en llegar a Pontedeume, y estuvo todo agosto deseando ser octubre, pero nuestro verano no acaba hasta que no se cogen las tres banderas, seguidas del Galán remando hasta reventar,  hasta que los Mómaros no nos mandan para casa a comer a las cuatro y media de la tarde del día 10, hasta que no retumban las tres últimas bombas de los fuegos artificiales ni hasta que los barcos no vuelven del río al día siguiente. Aunque necesitemos todo esto tanto como el oxígeno para respirar, este año toca dejar volar nuestra imaginación, superar la tentación de bailar por la calle o de subirse a palos llenos de sebo y fortalecer nuestras ganas de Festas das Peras 2021. Unas fiestas en las que, si hace falta, se cogerán 6 banderas en la cucaña, los fuegos durarán una hora en vez de media y seguro que volveremos a bailar el moroñó los 5 días seguidos, incluso el día 9, que siempre lo pasamos recuperándonos de la resaca del 7 y el 8, comiendo fruta bien fresca.

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