Cambiar la chaqueta
Hoy vengo a criticar la esclavitud a la que está sometida cualquier persona con el simple hecho de abrir la boca. Viendo la entrevista de Gonzo a Pablo Iglesias, noté esa fiebre que existe por desear que alguien cambie sus palabras de hace cinco años, o de hace uno, para saltarle a la yugular y criticarlo por mudar sus palabras. Gonzo le enseñaba a Iglesias varios fragmentos de anteriores entrevistas al ahora vicepresidente social, sobre declaraciones supuestamente cortantes, susceptibles de cambiar con el tiempo, y más al pertenecer al gobierno. Sí, somos esclavos de nuestras palabras. Parece que en los tiempos que corren uno no puede, en primer lugar; equivocarse; en segundo lugar, cambiar de opinión; y en tercer lugar, aprender. Hoy en día, y sobre todo por culpa del abismal control que tiene Internet con su enorme base de datos sobre nuestras creencias, valores o incluso nuestra personalidad, parece que tenemos miedo a decir algo relativamente arriesgado, que se salga de lo normal,...