Estamos perdiendo generaciones
Parques vacíos, terrazas llenas. El constante cambio de restricciones, dictando el número de personas con las que nos podemos juntar en una mesa, de alguna manera han nublado el abanico de actividades que se pueden hacer un sábado cualquiera. La juventud, de unos 16 años, está perdiendo la perspectiva de la adolescencia, descompensándola, menospreciándola y maltratándola. Es triste ver como estos adolescentes tienen literalmente los mismos planes que sus padres. Bajan al bar a beber cerveza, cubatas y vino. ¡Vino! ¿En serio? Es casi imposible tragar el vino a esa edad. Para poner en perspectiva el preocupante panorama actual, pongámonos en situación: Hace un mes, unos amigos y yo quedamos para jugar al baloncesto en la nueva cancha del pueblo. Era Semana Santa, hacía buen tiempo, y llevábamos desde el pasado verano sin hacerlo. La tarde de basket terminó con dos policías a la puerta de la pista donde jugábamos; algún vecino los había llamado denunciando que había unos chavales jugando ...