La Línea Invisible: "El trasfondo de un hecho efímero pero inevitablemente trascendental"


Una de las series del momento y, sin duda, un imán de espectadores; un imán de malas críticas para los que solo ven su polo negativo y un imán de admiración para los que supieron comprender e incluso empatizar con los dos polos. En lo que nadie puede discrepar es en que esta historia cuenta, en seis capítulos de cuarenta minutos, los inicios de Euskadi Ta Askatasuna.

Para no comenzar de lleno en la propia historia, me gustaría destacar algo que La Línea Invisible tiene y que considero igual de fundamental que la trama en cualquier pieza cinematográfica: la estética. Vivmos en una época en la que lo vintage es un regalo para los ojos de la gente; esos tonos sepia mezclados con colores pastel triunfan en los gustos de hoy y a muchos nos gustaría ver nuestra vida pasada por un filtro como el que tiene esta serie. Sin embargo, sería un error incluir estos tonos en la paleta de colores del siglo XXI porque es una paleta que no admite carreteras llenas de 600 y terroristas en traje, algo que define la fotografía de la obra de Mariano Barroso.

En primer lugar, debo admitir que los coches antiguos, de los 60s, 70s u 80s, son unas de mis debilidades a la hora de escoger, disfrutar y criticar cine. Los coches de ahora cada vez se asemejan más a naves espaciales con ruedas, llenando sus carrocerías de agresivos cortes arquitectónicos que le dan un toque modernizado y supuestamente atractivo; y si no, que se lo digan al nuevo Honda Civic. Los coches de antes, en cuanto a belleza, no solo no tienen nada que envidiar a las nuevas generaciones, sino que han envejecido de maravilla y ahora nadie es capaz de contener una sonrisa cuando uno de estos coches, uno entre cientos de miles, circulan por la carretera con el agudo ronronear de sus motores.

Luego, hablando sobre las vestimentas de los personajes, quiero mencionar que mi inmediata impresión al comenzar el primer capítulo fue "estos no tienen pinta de terroristas", mientras veía a El Inglés en su traje que ni pintado, o al propio Txabi, el protagonista, dando clases en la universidad igual de bien vestido. No es que los miembros de ETA vistiesen bien, es que antes todo el mundo vestía bien. Es algo que choca para alguien en cuyo país hasta los ministros del gobierno visten camisetas en el parlamento, algo que está bien visto en general ¿no, Don Hernando?

Lo agradable de su fotografía contrasta con lo amargo de su trama. Una trama que no tiene prisa por explotar, a pesar de su corta duración. Esta serie está hecha para un público especial, para el espectador que se interesa por conocer el trasfondo de un hecho efímero pero inevitablemente trascendental; algo que ocurre en las películas de robos o en grandes producciones como la reciente "Érase una vez en Hollywood", que mantiene al público expectante hasta un final detonante.

El director de esta obra tenía un cometido: mostrar el inicio de ETA y, por ende, distinguir la ETA de antes de la democracia de la que que atentó, después de la dictadura, contra la población española, que en parte no es para nada la misma. De hecho, cuando la cámara de vídeo deja de rodar al final del capítulo 6, tres frases cierran la historia, y una de ellas es "Muchos de los miembros de ETA de la generación de Txabi abandonaron la organización tras la llegada de la democracia a España en 1977". Por ello, antes de juzgar a Barroso por justificar el terrorismo, parémonos a pensar en la época en la que transcurre la trama.

El relato es muy sencillo y el subtítulo (y el cartel) de la serie "Cuando ETA eligió matar" ya anula cualquier riesgo de spóiler, teniendo en cuenta además que es una historia real. Por eso lo que hay que admirar de esta serie no es el qué ocurrió, sino el cómo se cuenta. Existen tres maneras de contarlo: desde una perspectiva franquista, desde un punto de vista etarra o de una forma sobria e imparcial. Pero la serie se preocupa de contar la historia del primer miembro de ETA que apretó el gatillo, nos muestra a su familia y su faceta intelectual y poética; se preocupa de mostrar la realidad de un policía que extorsionaba a quien detenía y también nos permite conocer su desestructurada familia; se preocupa de presentar a la víctima sin culpa de esta historia, y de como se enamora antes de que le ocurra lo inesperado... Creo que supieron preocuparse de todos los bandos posibles.

La manera en la que se cuenta es lo que tanta crítica genera, y no hay más que buscar en Twitter el título de la serie para ver como auténticos insensatos acompañados de su bandera de España junto a su nombre insultan a Movistar por emitir la serie o incluso a los actores por representar a los miembros de la banda. Entonces al que hizo de Franco en "Mientras dure la guerra" también hay que crucificarlo, ¿no? Asombra y entristece la cantidad de gente que está contaminada por el odio que hubo y hay en la política española.

En cuanto a las pegas... Solo pude encontrar una, y es sobre su reparto. No critico su actuación, para nada, pero...¿es que no hay suficientes actores vascos para protagonizar un ambiente tan... euskaldun? Se echa de menos un acento vasco auténtico en varios de los principales roles, como en el del mismo Txabi y su hermano (Àlex Monner y Enric Auquer, catalanes), o en el de Meliton Manzanas (Antonio de la Torre, andaluz), sin ánimo de menospreciar su buena interpretación. De entre los actores pricipales, me gustaría destacar el trabajo de Asier Etxeandia, obviamente vasco, que hace el papel de "El Inglés"; a este no le hizo falta exagerar el acento, para nada. El matiz sobre el reparto, aunque para mí no tenga excesiva importancia, sí puede marcar la diferencia entre esta y otras obras de alto calibre como, por ejemplo, Fariña, cuyo reparto tiene un indudable pasaporte gallego.

Definitivamente... La Línea Invisible es una serie honesta, sobria y de gran nivel. Yo ya elegí con que significado me quedo al terminarla... ¿y tú, cómo la definirías?

"La historia de como un excelente universitario se ve superado por su sentimiento (que no ideología) nacionalista y termina siendo un mártir y un héroe para la izquierda abertzale frente a la opresión de una dictadura fascista y despiadada."

"La historia de como unos terroristas enemigos de España asesinaron a un agente de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y a un pobre guardia civil de tráfico que solo hacía su trabajo."

"La historia del nacimiento de una organización nacionalista vasca y de como decidió reivindicar su libertad, de la misma manera en la que la dictadura se la quitaba."


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